Las apariencias engañan es una máxima que suele cumplirse con los bares y restaurantes. El sábado, en plenas fiestas de la Mercè y con todo a petar, el grupo terminamos en el Ánima, un lugar muy cuco-romántico, con su decoración minimal y sus velas y todo. La magia se vino abajo con las resecas patatas bravas congeladas, algunas aún crudas, y su escasa salsa. Salimos pitando y terminamos en el Bar Resolís, que teníamos pendiente porque siempre suele estar lleno.
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| Fuente de la foto |
Como veis por el aspecto, mucha gente no entraría ante la apariencia de "Bar Manolo", gran error... En el Resolís nos podemos encontrar con tapas de calidad, diferentes, bien presentadas y sabrosas. Así pues, las patatas bravas, a pesar de no llevar salsa picante (sino de tomate y salsa verde), están tan buenas que podrían comerse incluso solas. Otras que probamos fueron la brandada de bacalao con chips de yuca, otra de hummus rosa, quesadillas impresionantes y unas alucinantes croquetas de mascarpone. Nos quedamos llenas y nos salió a unos 14€ por cabeza, con dos bebidas, así que los precios tampoco son astronómicos.
La carta es extensa y tienen también platos completos. No probamos ninguno pero la ensalada con queso de cabra tenía muy buena pinta.
En verano ponen terraza y como veis en la foto, en la calle de al lado hay también una barra para consumir. La decoración interior es agradable (quizá vintage, camarera incluida) y el servicio también.... ¿qué más se puede pedir?
Si quieres tapear de manera diferente, Resolís recomendado 100%, un clásico del Raval que vaya delito no haber probado hasta ahora. Está en la calle peatonal de la Riera Baixa 22, Barcelona (Mapa).
Habrá que repetir para ampliar la información y daros más datos. Mientras os recomiendo...
El Resolís, un clásico del Raval
Opiniones en 11870


Llevaba un rato pensando con ilusión en mi ensalada de lentejas, por fin la hora de comer y mientras voy leyendo esta enumeración de tapas ¡¡me han parecido tan tristes las lentejas!! y ya no digamos el bio de kiwi.
Una muestra más de que no hay que fiarse de las apariencias, a veces en los bares de barrio te llevas gratas sorpresas.
Lástima que me pilla lejos, porque las croquetas de mascarpone .....